Chile Salud

Estás en: Home

INSULINO RESISTENCIA, OBESIDAD ABDOMINAL


La resistencia a la insulina, condición caracterizada por una menor actividad biológica de la Hormona que se expresa en sus diferentes acciones metabólicas, siendo la más evidente en el metabolismo de la glucosa. Esto se manifiesta en órganos y tejidos como el hígado, tejido  adiposo y muscular y también en el endotelio.

La obesidad es el principal factor patogénico y más del 80% de los obesos son insulino-resistentes. La expansión de los adipositos viscerales modifica su actividad endocrino-metabólica con aumento de secreción y niveles plasmáticos de ácidos grasos libres (AGL), del factor de necrosis tumoral (TNFa) y otras citoquinas pro-inflamatorias y disminución de la adiponectina. La menor utilización de la glucosa a nivel de adipositos y células musculares, junto a una mayor producción hepática, por neoglucogenia, son la causa de la hiperglicemia y de la hiperinsulinemia compensadora.

La resistencia a la insulina se asocia significativamente a reconocidos factores de riesgo cardiovascular como la diabetes, la hipertensión arterial, la dislipidemia aterogénica
y otros factores relacionados a la disfunción endotelial. La resistencia a la insulina es el defecto más importante en la patogenia de la intolerancia a la glucosa y de la diabetes mellitus tipo II.
Haffner et al, demostraron en el estudio de San Antonio que el 82,4% de los individuos que desarrollaron diabetes eran previamente insulino-resistentes (Maíz A. Boletín Escuela de Medicina PUC, 2005).



Hemos entendido desde hace décadas el papel de los factores "clásicos" de riesgo - niveles elevados de cLDL, colesterol total, hipertensión, niveles elevados de glucosa y el tabaquismo - en la patogénesis de la enfermedad cardiovascular.

Las investigaciones más recientes han demostrado la contribución de los factores de riesgo emergentes en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular, particularmente en el contexto de resistencia a la insulina. La obesidad abdominal se asocia con múltiples factores de riesgo cardiometabólico, como la glucosa sanguínea elevada aterogénica (hipertrigliceridemia y bajos niveles de cHDL), glucosa en sangre y la inflamación, que son los principales causantes de la enfermedad cardiovascular y diabetes tipo II.
Además, la aterosclerosis es cada vez más considerada como una condición inflamatoria.


ÍNDICE DE MASA CORPORAL O CIRCUNFERENCIA DE CINTURA

Es reconocida la contribución de la obesidad como un importante factor deriesgo para la aparición de enfermedades cardiovasculares. Tradicionalmente se ha usado el índice de masa corporal (IMC) para la evaluación de los pacientes, sin embargo, “numerosos trabajos clínicos han demostrado que, más allá de la obesidad “general”, resulta de relevancia evaluar el exceso de grasa visceral, es decir, la obesidad abdominal, por su mayor asociación al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo II” (Can J Cardiol, 2008).

La evidencia demuestra que esta forma de obesidad se asocia con un conjunto de alteraciones metabólicas predictivas de un mayor riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular (Quebec Cardiovascular Study).

El importante rol de la obesidad abdominal justifica las recomendaciones conjuntas del National Education Program Adult-Treatment Panel III (NCEPATP III) del National Heart, Lung and Blood Institute, la American herat Association y las recientes guías de la International Diabetes Federation (IDF), quienes han reconocido que la obesidad abdominal es la forma más prevalerte de alteraciones diabeto y aterogénicas (Lemieux P et al. Can J Cardiol 2007). Por lo tanto, parece que prestar atención a pacientes “visceralmente obesos” podría mejorar la evaluación del riesgo CV más allá de los factores tradicionalmente utilizados en la práctica clínica.

Considerando la dificultad en la atención primaria de acceder, por costo y operatividad técnica, a los exámenes disponibles para medir la sensibilidad a la insulina y que siempre es más práctico medir parámetros estáticos, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) también propugnó utilizar el diámetro de cintura porque predice mejor la acumulación de grasa abdominal que el IMC (Costa B, et al. Aten Primaria 2003). En un extenso estudio de Pischon T el at (New England Journal of Med, 2008), que incluyó 519.978 pacientes de entre 25 y 70 años, en 23 centros de 10 países de Europa, demostraron con suficiente precisión, por lo extenso de la muestra, el efecto de la obesidad abdominal (como tejido secretor de mediadores para el desarrollo de enfermedades crónicas), como un factor riesgo independiente de la obesidad general (IMC) y que la medición de la circunferencia de cintura resulta un parámetro fácil de medir e interpretar

La medición rutinaria de la circunferencia de la cintura en la atención primaria es una herramienta de detección adecuados para identificar pacientes con alto riesgo cardiovascular (Clin Res Cardiol. Nov 2008).




Circunferencia de Cintura (CC): Qué punto de corte usar
Las guías americanas (NCEPATP III), al igual que las del Minsal en Chile, plantean un punto de corte para la CC de 102 cms para los hombres y 88 cms en las mujeres. Sin embargo, son varios los estudios y agrupaciones que señalan que esas cifras de corte no resultan efectivas para evitar el desarrollo de ECV. La Internacional Diabetes Federación (IDF) como también el consenso de la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD), conferencia en Congreso Latinoamericano de Obesidad (Chile, 2010), recomiendan un corte de: